No, no es el piano
No son las manos sobre el piano
No es ese diálogo estruendoso,
Mezcla de sincronía y silencio.
No, no es la imposibilidad de huir
No es la búsqueda inoficiosa
Es el artefacto que devoró el piano
Es la mecánica que consumió al pianista.
No, no es la tabla armónica privándonos de la soledad
No es nada,
Es la música que se ve pero no se oye
Es la diacronía que me dispersa,
Y llega como puñalada
No, no es nada
Soy yo que no quiero oír.
Publicado en Revista Electrónica Liber. Septiembre, 2016
No hay comentarios:
Publicar un comentario