domingo, 23 de abril de 2017

Eduviges Rincón

La tomó contra el suelo y sin mayor preámbulo introdujo su sexo una y otra vez con fuerza. Ella no pudo hacer demasiado, no gritó y pese al horror de aquel encuentro -en medio de todo -tuvo tiempo para pensar en el diagnóstico del oncólogo. Ya tenía sus años y había hecho en su vida todo lo que había soñado. Esa tarde se dirigía a visitar la tumba de su esposo para contarle que en poco tiempo estarían juntos nuevamente: su cáncer era voraz y avanzado. Rumbo al cementerio y pese a las recomendaciones, tomó la ruta próxima al callejón  hasta donde aquel hombre la arrastró. Aún contra los pronósticos, el cáncer no mató a Eduviges.



                                                                                             X Concurso Literario Bonaventuriano, 2014

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